#Mitología de Paraguay: Mbói Tu'ĩ


Desde antaño, se cuenta que en la selva de Tobatí, cerca del cerro Cavaju, existía una víbora de tamaño muy grande con una cabeza semejante a la del loro. Se decía que este monstruo se arrastraba por la tierra y también podía volar a baja altura.

Es el temible MBÓI TU’Ĩ segundo hijo de TAU y KERANA.

Vivía entre rocas y peñascos, pero su real dominio se extendía por los grandes esteros.

No obstante su temible presencia, los estudiosos afirman que MBÓI TU’Ĩ es protector de los animales acuáticos, del rocío, de la humedad y de las flores.

Esta colosal víbora-loro se alimentaba solamente de fruta y del rocío.

Don Ramón Elías, luego de recorrer diversas localidades del interior y estudiar afanosamente las leyendas de nuestra tierra, modeló la estampa del MBÓI TU’Ĩ, que actualmente adorna el Museo Mitológico de Capiatá.


Etimología

Mbói Tu'i se traduce literalmente por "víbora-loro", lo que describe la morfología de esta criatura. tiene dos patas hacia la cintura, cabeza de loro, y cuerpo de serpiente.

Mitología extendida

Este ser tenía la forma de una enorme serpiente con una gran cabeza de loro y un pico descomunal. Tenía una lengua bífida roja como la sangre. Su piel es escamosa y veteada. Su cabeza está emplumada. Tiene una mirada maléfica con la que asusta a todo aquel que tiene la mala suerte de encontrarse con él.
Ronda por los esteros y protege a los anfibios. Adora la humedad y las flores. Lanza terribles y potentes graznidos que se escuchan desde lejos y provocan terror en las personas que lo oyen.
Se lo considera el protector de los animales acuáticos y los humedales.

Historia

Mboi-Tuí era un hermoso loro que habitaba en la tierra sin mal -versión Guaraní del paraíso- que tenía una sola entrada celosamente guardada por Rupave. A este recinto de la vida inocente, tenía acceso Mboi Tuí, conociendo un sendero secreto de arribo. Algunos Malucos o "mamelucos" hicieron beber miel lechiguana a este loro, emborrachándolo, por lo que se puso a hablar mucho, dando a conocer la senda secreta de la tierra sin mal, por la cual pudieron colarse los malvados; Cuando Rupavé se dió cuenta de la entrada de extraños al paraíso Guaraní donde abundaban las frutas, halló a este loro totalmente ebrio hablando sin cesar. Entonces, conociendo que él era el culpable, lo maldijo, condenándolo a perder la facultad de volar, sus alas atrofiadas convirtiéndose en patas; el parlero se convirtió en un reptil, una serpiente con pico de loro, siendo su alimentación en adelante los frutos de la naranja agria, conocidas en Guaraní como Apepú.
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